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Gente Bonsái

A todas aquellas personas que buscan un

lugar donde pueda germinar su semilla


Al sembrar una semilla en un recipiente pequeño y podar la planta que nace, en periodos específicos, surge un pequeño árbol que se adapta al tamaño de la maceta, se le conoce como Bonsái. El economista y líder social bangladesí Muhammad Yunus, utiliza esta analogía para representar la situación de las personas en condición de pobreza, en sus palabras: "Los pobres son gente bonsái. No hay nada malo con su semilla, la sociedad nunca les permitió el espacio para crecer tan alto como los demás árboles’’. A continuación voy a compartirles un poco de la historia del economista y de su propuesta, la cual me resulta muy inspiradora en estos tiempos.


El año 2020 ha sido una oportunidad para que muchos nos replanteemos diferentes facetas de nuestra vida, e incluso, ha sido un periodo fértil para cuestionarnos qué queremos construir y cuál queremos que sea nuestro aporte a la sociedad. La historia que les voy a contar de Muhamad Yunus empieza en Bangladesh, él dictaba clases en la Universidad de Chittagong y enseñaba economía con todo el entusiasmo de quien acababa de terminar su Doctorado. Sin embargo, en sus palabras ‘‘Sentía como si lo supiera todo y creía que tenía todas las soluciones. Pero luego salía del aula y veía esqueletos a mi alrededor. Hay muchas, muchas maneras de morir, pero ninguna es tan cruel como morir de hambre; la muerte se acerca a ti, la ves, y te sientes impotente porque no puedes encontrar un puñado de comida para poner dentro de tu boca’’ (Yunus, pág. 1997). Bangladesh afrontaba las penurias de una hambruna, en este contexto, Yunus se cuestionó cómo había personas que vivían tan cercan de la Universidad y no tenían el alimento necesario para sobrevivir, e igualmente, se preguntó qué podía hacer al respecto.


El economista empezó a hablar con la población de la aldea, dónde tuvo la fortuna de conocer a una mujer que hacía asientos de bambú. Ella le explico que tenía muy poco dinero para vivir. No tenía el capital inicial para adquirir la materia prima que le permitiera realizar su trabajo y los únicos prestamistas a los cuales ella podía acceder, le cobraban intereses usurarios, lo cual implicaba que el margen de ganancia era irrisorio. Posteriormente, el profesor descubrió que había otras personas en igualdad de condiciones. Las artesanas no podían acceder a préstamos en el sistema financiero ya que no tenían historia crediticia que las respaldara. Eran 46 mujeres y entre todas, tan sólo necesitaban 27 dólares para iniciar sus proyectos económicos. Yunus decidió prestarles el dinero y posteriormente ser el deudor ante los bancos, él era quien figuraba en los papeleos para permitir que ellas fueran acreedoras de los prestamos.


Las mujeres pagaron sus deudas tal y como les correspondía. Otras personas acudieron a él y a sus estudiantes para poder acceder a estos créditos, Yunus decidió plantearles este negocio a los diferentes bancos del país, pero todos creían que era una pésima idea prestarles a personas que no podían respaldar su deuda y menos aún, por una suma tan irrisoria. Aún después de replicar esto en cientos de villas para probarle a los bancos que no sólo era una oportunidad interesante de negocio, sino también, que los acreedores estaban cumpliendo con sus deudas; ningún banco quería aceptar las condiciones.


Yunus decidió crear -junto con otros- el Grameen Bank o Village Bank (¡BAM!). El Grameen Bank fue el resultado de las observaciones Yunus y de sus estudiantes, quienes entendieron cómo funcionaban los bancos y decidieron hacer justo lo opuesto. ¿Lo opuesto? Sí. Prestar dinero a personas ubicadas en zonas periféricas y no en la cuidad, a mujeres en vez de a hombres, a personas de escasos de recursos en vez de aquellas que garantizaban sus ingresos, e incluso, decidieron no contratar abogados a diferencia de los grandes bancos que contaban con abogados especializados (aunque este no es un llamado para que no nos contraten, al contrario, es un llamado para utilizar nuestros talentos al servicio de la sociedad).


Actualmente, Grameen Bank pertenece a sus clientes, son ellos quienes poseen el 90% de la propiedad del banco. Tiene más de 8.4 millones de miembros, el 97 % de los cuales son mujeres y ha prestado más de US 12.5 billones desde su creación. Ha sido internacionalmente reconocido por su revolucionario sistema de micro-créditos (pequeños préstamos a empresarios demasiado pobres para cumplir los requisitos para préstamos bancarios tradicionales).


El profesor ha concluido de sus observaciones y práctica que no hay ningún problema con las personas en situación de pobreza. Él ha demostrado cómo la pobreza no es creada por quienes la viven, al contrario, es una situación externamente impuesta. Las personas son pobres porque el sistema y las instituciones no les han brindado las oportunidades para que su semilla germine. A Yunus se le otorgó el premio nobel de paz en el 2006, no sólo por el modelo de negocio antes narrado, sino también por crear el concepto de los negocios sociales.


¿Qué es un negocio social? Andrés Trujillo, director de aceleración e impacto social de Yunus Negocios Sociales Colombia lo definió de la siguiente manera ‘‘Un negocio social se entiende como una empresa creada para resolver un problema social o ambiental’’ (Trujillo, 2016). La utilidad resultada del producto o servicio puede i) ser reinviertido en el mismo negocio para ampliar el valor social o crear nuevos negocios sociales; ii) que los propietarios del negocio sean personas en condición de pobreza. Los objetivos que estas empresas comparten son aspectos como: mejorar la sociedad, ser financieramente viables y respetar el medio ambiente.


Los negocios sociales desde su nacimiento son concebidos para darle solución a problemas de la comunidad y a la par, generar ingresos, de esta manera permiten que estos retos no sean solo asuntos netamente del sector público ni labor exclusiva de las fundaciones (sin excusar la responsabilidad que tiene el Estado garantizar la calidad de vida de las personas). Al contrario, la conexión entre la búsqueda de capital económico y el impacto social positivo es lo que permite su continuidad en el tiempo. Esto brinda una oportunidad real a aquellos que en principio no estarían en condiciones de acceder al sistema financiero debido a su pobreza.


Finalmente, cabe decir que el modelo de Yunus puede ser objeto de muchos comentarios, criticas (en especial con relación al sistema económico al que responde) e incluso, mejoras. No obstante, me resulta valioso en estos tiempos en los que estamos asumiendo grandes retos como sociedad y como comunidad. Hoy día tenemos una gran oportunidad para cuestionarnos, buscar, transformar y sobre todo decidir en qué tipo de tierra queremos que nuestras semillas germinen.

Bibliografía:

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